50 años del cierre de la línea internacional de Canfranc

Este 27 de marzo, se cumple el 50 aniversario del cierre de la línea internacional de Canfranc que conectaba Zaragoza con Pau (Francia), tras el hundimiento del puente francés del Estanguet, a 5 kilómetros de Bedous, a causa del descarrilo de un tren mercancías. El futuro de su reapertura parece más cercano, ya que cuenta con el apoyo político y económico de Aragón y la región francesa de Nouvelle Aquitaine, así como la Unión Europea que está financiando estudios para volver a abrirla, pero por el momento falta lo más importante, el acuerdo de los gobiernos centrales de España y Francia para poner en marcha nuevamente este eje ferroviario

En 1970, tras este accidente, el país galo decidió no restablecer su parte de la línea, ya que su tráfico era modesto, tanto en viajeros como en mercancías. Ahora, la situación ha cambiado con el crecimiento de un 10% en el tráfico de mercancías y en un porcentaje que no ha sido evaluado de viajeros, a causa del turismo de montaña.

Desde siempre, las dos regiones ambos lados de esta cordillera apoyan su reapertura pero son los Estados español y francés los que no lo tiene claro. Ha tenido que ser la Unión Europea (UE) la que intente favorecer estas necesidades mediante la aportación de fondos que revierta la línea a la situación anterior. Ya en 2001, el Libro Blanco de Transporte ‘La política europea de transportes de cara a 2010: la hora de la verdad’ incluyó la necesidad de rehabilitar la línea, para mejorar la permeabilidad de los Pirineos a corto plazo.

En 2016, UE sufragó el 50% de los 15 millones de euros para los estudios de interoperabilidad de esta línea, cantidad a la que el año pasado se sumaron otros casi tres millones para la nueva playa de vías de Canfranc, la nueva estación de viajeros y los estudios que analizarán el estado actual del túnel de Somport.

Con estos fondos europeos, el Gobierno Aragonés ha impulsado el proyecto para el desarrollo urbanístico y de rehabilitación de la estación. Por una parte, el histórico edificio de la estación está siendo rehabilitando para convertirla en un hotel de cinco estrellas, y se está construyendo un haz de vías y la nueva estación en los terrenos de la antigua, de cara a la reapertura de la línea.

Este proyecto también incluye el establecimiento de una de las tres subsedes del Museo del Ferrocarril de Aragón, de un centro de acogida de peregrinos del Camino de Santiago y la construcción de viviendas en los pabellones de la estación.

En el lado francés van con ventaja, ya que el tren volvió a circular hasta Bedous, a 33 kilómetos de Canfranc, en 2016. Este proyecto fue impulsado por el proyecto europeo Canfraneus, que condujo a esta reapertura parcial en el lado francés.

El Canfraneys II, la segunda parte del proyecto, en desarrollo actualmente, que sugiere que podría reabrirse en 2025 la línea, está identificando las palancas de optimización del tráfico para la línea Pau-Canfranc-Zaragoza que ha visto la luz el pasado mes de diciembre en el Libro Blanco. En este documento se dice que el ferrocarril Pau-Canfranc-Zaragoza podría trasportar 300.000 viajeros y hasta dos millones de toneladas de mercancías, argumentos fundamentales para la reapertura de esta línea internacional.

Este estudio determina que para reabrir lo que queda de línea es tan solo de 450 millones de euros, frente al coste que supondría una vía rápida que no podrían asumir. Además, la Comisión Europea podría financiar con fondos Feder alrededor del 45% de este presupuesto.