Viaje al pasado en ferrocarriles históricos españoles

Desde que surge el primer ferrocarril hasta las ‘hipervelocidades’ de cerca 500 km/h. de los actuales trenes de alta velocidad y levitación magnética, este medio de transporte ha sufrido cambios, aunque su principio es el mismo: el transporte de viajeros o mercancías sobre un carril de hierro.

Dejando a un lado este escenario de casi ciencia ficción, existe un movimiento que intenta recuperar la antigua forma de viajar a velocidad más ‘reposada’. Y lo están haciendo restaurando vehículos que cumplieron con su cometido en otros tiempos y que ahora vuelven de nuevo a la vía. A este conjunto de vehículo ferroviario más la línea se le conoce como ‘ferrocarril histórico’.

En España, existen varias iniciativas que están haciendo volver a circular trenes por algunos tramos de líneas recuperados, además de museos que muestran sus colecciones material ferroviario. También proliferan proyectos para poner en orden en marcha algunos de estos vehículos o, simplemente, para rehabilitarlos y poder mostrarlos en un espacio expositivo.

Hace dos años, estas iniciativas y proyectos se unieron en la Agrupación de los Ferrocarriles Históricos Españoles (AFCHE), que trabaja en las normas para la circulación en este tipo de explotaciones, así como en la creación de una ley, que permita su regulación pero, de momento, estas iniciativas se han impuesto a sí mismas una autorregulación.

Mientras tanto, podemos disfrutar de un viaje como se realizaba hace más de 100 años en estos ferrocarriles históricos:

Tren de Arganda
La asociación Vapor Madrid realiza varias circulaciones los domingos de primavera y otoño por los cuatro kilómetros del antiguo Ferrocarril del Tajuña, entre la estación de la Poveda en Arganda del Rey y el apeadero de la Laguna del Campillo en Rivas Vaciamadrid, en la Comunidad de Madrid. Y los miércoles, los escolares también aprenden cómo funciona un tren de más de 100 años.

Los visitantes se suben a este tren formado por vetustos coches de madera, que volverán a ser ‘arrastrados’ este otoño por una de sus locomotoras de vapor. Pero este centenario tren no es el único protagonista, ya que toda esta línea y sus instalaciones constituyen todo un museo ‘vivo’ del ferrocarril.

  • Avda. de la Azucarera, 4–8,  Arganda del Rey (Madrid)
  • Cómo llegar desde Madrid
    • En coche: Salida 22 de A3 o salida 21 de R-3 y M-300
    • En Metro: Línea 9 hasta la estación de La Poveda
    • En bus: Líneas 311-A y 312-A
  • Tlf.: 630336840
  • www.vapormadrid.org
  • reservas@vapormadrid.org

Tren Azpeitia-Lasao del Museo Vasco del Ferrocarril

El que también es un museo ‘vivo’ es el ubicado en la estación y talleres del antiguo Ferrocarril del Urola en la población guipuzcoana de Azpeitia. Recoge una ingente muestra de antiguo material ferroviario de todo tipo, destacando sus locomotoras o el antiguo taller mecánico, que es uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta de principios del siglo XX. Pero una de las actividades que más atrae a sus visitantes es el viaje en tren por un tramo de cinco kilómetros entre esta estación y el apeadero de Lasao.

  • Calle Julián Elorza, 8. Azpeitia (Gipuzkoa)
  • Como llegar: desde Bilbao y San Sebastián, en Euskotren hasta Eibar y bus a Azpeitia. De Vitoria-Gasteiz, en tren de Renfe hasta Zumarraga y buses a Azpeitia
  • Tlf.: (943) 15 06 77
  • museoa@euskotren.eus
  • www.bemfundazioa.org

Museo del Ferrocarril de Asturias
Otro museo que hace circular sus trenes históricos en sus ‘Sábados de vapor’, pero esta vez por las vías interiores de sus instalaciones, es éste que se encuentra en la antigua estación del Norte de Gijón, que cuenta además con una completa colección de material ferroviario de vía estrecha y está dedicado a la conservación, investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias,

Tren Minero de Utrillas

También se están recuperando ferrocarriles mineros en los que se puede comprobar cómo se viajaba antiguamente y cómo se trabajaba en estos yacimientos. Como el Tren Minero de Utrillas, que rememora el transporte de mineral por las líneas auxiliares que utilizaba la antigua compañía Minas y Ferrocarriles de Utrillas (MFU) para transportar el carbón desde las bocaminas a los lavaderos de mineral.

Petit tren de les Mines (Pequeño Tren de las Minas)
Otro tren minero recuperado es Petit tren de les mines,que circula porel antiguo trazado ferroviario en el Coll de Pradell, situado en Vallcebre (Barcelona). Esta pequeña línea fue construida en 1947 y fue cerrada en 1962, hasta en que en 1996 un grupo de gente amante del tren y las minas empiezan a rescatarlo. Aunque temporalmente cerrado por las nevadas de este invierno, este pequeño convoy suele circular los domingos de primavera y otoño.

Otras iniciativas y proyectos

También forman parte de AFCHE distintas iniciativas que cuentan con proyectos de trenes o ferrocarriles históricos, como la Fundación Ferrocaib de Mallorca; Ecorail, la iniciativa de poner en circulación ciclorailes y dresinas en una línea de mercancías de FGV en la comarca barcelonesa del Cardener; la Asociación de los Amigos del Ferrocarril de Bilbao (AAFBilbao); la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (AZAFT); los Amigos del Carrilet del Delta del Ebro en Tarragona, o seis asociaciones de Castilla y León integradas en Ferrocarriles del Duero (FCD), además de las empresas colaboradoras Rios Supply Chain y Mare Ingeniería. Además de estás, existen contados ferrocarriles históricos como el mítico tren del Parque Minero de Ríotinto en Huelva.

Las guías ferroviarias fueron los libros de viaje del XIX

Desde el comienzo de la historia del tren en pleno siglo XIX, las compañías ferroviarias, y empresas relacionadas con los viajes o la información comenzaron a hacer públicos los horarios de los trenes para informar a los viajeros de las posibilidades de su trayecto. Primero como avisos en los periódicos locales y, después, los imprimían en forma de los tradicionales horarios de bolsillo.

Pero lo que supuso un salto cualitativo en estas publicaciones meramente operativas fue transformarlos en auténtica guías turísticas, ante la necesidad que tenía el viajero de otro tipo de informaciones para conocer las zonas que atravesaba o visitaba, no solo las horas de paso de los convoyes por la estación. Hay que tener en cuenta que estamos en los albores de los viajes de vacaciones o de ocio, tal y como hoy los conocemos, aunque solo pudieran disfrutaban de ellos una élite de la una determinada capa social.

La guía Bradshaw

A finales de este siglo, aparecieron estas guías turísticas en Gran Bretaña: Ia ‘Continental Railway Guides’ de editor George Bradshaw, inspiradora de la serie documental de la BBC que recorre Europa de la mano del político británico de raíces españolas Michael Portillo, o la Thomas Cook, que la agencia de viajes homónima lanzó en formato breve para que el viajero Ia pudiera llevar en su equipaje.

Además de los típicos horarios de bolsillo, las propias compañías ferroviarias comenzaron a publicar guías ilustradas de este tipo, que reproducen el mismo esquema que las anteriores: informaciones útiles de las ciudades o zonas que atraviesa el tren; descripción del recorrido, material utilizado e infraestructuras ferroviarias; un esbozo histórico de la empresa e informaciones prácticas del viaje en tren como extractos de los reglamentos de viajeros, sus tarifas y también sus horarios.

En estas publicaciones también se insertaba publicidad de otros productos y servicios ‘externos’, normalmente vinculados a las zonas por donde discurre el medio de transporte. Toda una herramienta para la publicidad: ensalzar las maravillas del recorrido, mientras se ofrecen informaciones de sus servicios.

Guías ferroviarias en España

Ilustradas con imágenes y con descripciones del itinerario

Con la aparición del tren en España, las compañías ferroviarias más sobresalientes, en aquello años, privadas, también empezaron a editar horarios e itinerarios de sus trenes. Años después, varias iniciativas particulares y las propias compañías publican el tipo de guías turísticas de las que trata este artículo.

En los albores del ferrocarril patrio en 1848, la ‘Guía del Viajero en España’, especializada en las comunicaciones por carretera, comienza a dedicar al tren un escueto apartado. Este prontuario general de historia, geografía y estadística, editado por Francisco de P. Mellado entre 1818 y 1876, fue la primera de las publicaciones españolas que incluyó una especial alusión al tren.

Siguieron a ésta otras publicaciones, ya plenamente ferroviarias, como la ‘Guía Práctica Valverde’, denominada así por su autor Emilio Valverde y Álvarez. Eran unos pequeños libros, uno por cada una de las líneas principales que recorría, ilustrados con fotografías y grabados a tinta, y someras descripciones de los lugares que transitaba.

O el breve ‘Manual del Ferro-Carril de Madrid a Aranjuez’ de G. y A., sobre la segunda línea construida en la España continental, e impreso con un plano litograñado de su trazado y ocho esplendidos grabados de lo más destacado que los viajeros podían disfrutar.

Durante varios años, las compañías españolas no fueron muy dadas a editar sus horarios, imaginamos por las quejas que pudieran producir su incumplimiento. Pero con el desarrollo del turismo desde principios del siglo XX, intentaron impulsar este tipo de acciones para aumentar la demanda de estos viajeros, sobre todo el que pudiera provenir de fuera de nuestras fronteras.

Se puede considerar que la primera guía turística editada por una empresa ferroviaria fue ‘Guía descriptiva de la compañía Caminos de Hierro del Norte de España’, que era publicaba dos veces al año en inglés, francés, alemán y castellano.

Guía descriptiva de ‘Caminos de Hierro del Norte de España

Esta guía ilustraba todas las líneas que gestionaba Norte, en especial, la de su trazado principal, la Madrid-Hendaya. En el recorrido por la conocida como línea ‘Imperial’, describe no solo los encantos de las ciudades y pueblos que atraviesa, sino la diferencia del clima, vegetación y topografía de estas zonas, con profusión de imágenes en blanco y negro, y diversos gráficos. Desde su inicio en Madrid hasta adentrarse en las estribaciones cantábricas y alcanzar San Sebastián y la frontera francesa, pasando por Guadarrama y la llanura castellana, este libro de viajes nos describe vividamente lo que un viajero de principios del siglo XX podía disfrutar en y desde el tren.

Pero no solo sirve para conocer las delicias turísticas de las zonas que atraviesa el tren, también se desvía de la ruta y nos ofrece la posibilidad de visitar otras zonas cercanas ‘localizaciones’ ferroviarias como los talleres de Norte en Valladolid, los vehículos ferroviarios que transitaban por la línea, Ias monumentales obras de infraestructura o varias instalaciones ferroviarias curiosas.

También hace incursiones al resto de sus líneas de Norte como Villalba-Medina del Campo por Segovia, Venta de Baños-Santander, Palencia-Coruña, León-Gijón, Bilbao-Castejón, Alsasua-Zaragoza, Zaragoza-Barcelona o Valencia- Tarragona y otras ramificaciones y pequeños tramos que Norte gestionaba.

A partir de 1931, la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA) también comenzó con este tipo de publicaciones con su ‘Guía oficial ilustrada con los itinerarios y servicios de trenes de viajeros’ en castellano y francés, que tenía parecidas características que la de Norte. También hacía referencia a sus tarifas y reglamentos pero lo que nos interesa es la descripción ‘viva’ de las rutas que seguían sus trenes y de las ciudades y pueblos que atravesaba, con referencia a su historia, geografía y curiosidades, hoy casi dignas de estudios etnográficos. Y no deja de hacer breves visitas a otros lugares relativamente próximos que no conectaba directamente, como las islas Baleares o Marruecos.

Libro de Oro de MZA

Pero la más publicación más destacada de esta compañía fue su ‘Libro de Oro de MZA’, un gran volumen con cuidada encuadernación de lujo en tela y grandes dimensiones que la compañía editó en la década de 1930. Este gran álbum contenía los mismos apartados de las ‘guías descriptivas0’ pero ya con algunas imágenes en color y gran profusión de publicidad, sobre todo en su última parte.

Otras ‘majors’ ferroviarias de aquellos tiempos, como la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste de España, también sacaron este tipo de ‘guías descriptivas’.

Mucho después llegarían tiempos de vertiginosos avances en las comunicaciones y la información, léase internet, pero estas guías ‘físicas’ «recopilaban las noticias útiles para los viajeros, tan útiles como la distancia hasta la población próxima, la existencia de servicio de carruajes, hospedajes y edificios notables», como nos recuerda Ana Cabanes Martín, jefa de la Biblioteca y Documentación del Museo del Ferrocarril de Madrid. Eran precedente de los actuales libros de viajes, que «estaban encaminadas al fomento del turismo y a los viajeros que tomaban el tren para trayectos de recreo», concluye.

El declive del tren en Asturias en artìculos de Ángel de la Fuente

Ángel de la Fuente Martínez ha publicado en Ediciones Trabe su libro ‘Asturias pierde el tren’, una recopilación de treinta y cinco artículos que ha publicado en estos último veinte años sobre este medio de transporte, la mayoría de ellos, en el diario La Nueva España entre los años 1998-2019, desde una triple óptica: patrimonio, recurso educativo y crisis del ferrocarril en Asturias. Una de las preocupaciones del autor es la importancia de este medio de transporte como elemento clave en el patrimonio histórico y como recurso turístico, dedicando alguno de los artículos a los trenes turísticos de FEVE, ahora gestionados por Renfe.

Comienza el libro con referencias a los trenes turísticos con textos como ‘El tren de las piraguas no ha echado humo’, ‘El tren del Ferrol-Ortegal’, en los que se aborda la importancia de este medio de comunicación para potenciar el sector terciario. Artículos como ‘Sabias lecciones desde el tren’, ‘Aprender sobre raíles’, ‘Penurias a pie de andén’, ‘La estación que perdimos’ nos acercan al patrimonio histórico-artístico que nos ha legado tren.

El segundo bloque está referido al ferrocarril como recurso didáctico, ya qu por la profesión del autor no podía pasar por alto el potencial que tiene el ferrocarril en la enseñanza. Y la tercera parte de esta obra se detiene en la desoladora situación en la que se encuentra este medio de transporte.

También nos ha ilustrado sobre los azulejos de la estación del Ferrocarril Vasco-Asturiano, que es utilizado como recurso didáctico. También se pueden utilizar como ayuda educativa o simplemente de conocimiento los titulados ‘El tren del centenario’, ‘Sabias lecciones desde el tren’, ‘Aprender sobre raíles’ o ‘Penurias a pie de andén’. Aquí el docente podrá encontrar propuestas didácticas para llevar a cabo con el alumnado tanto de Primaria como de Secundaria.

Finalmente, el libro se centra en la crítica con propuesta de soluciones ante el caos que vive el tren en Asturias con temas como ‘La Asturias perdida’, ‘La desoladora situación ferroviaria de Asturias’, ‘Un cementerio ferroviario en Fuso de la Reina’, ‘La tortura del ancho métrico’ o ‘Viajar en acho métrico entre Oviedo y Ferrol’.

Ángel de la Fuente, geógrafo e historiador dedicado a la enseñanza

Ángel de la Fuente Martínez es un geógrafo e historiador con investigaciones sobre aspectos del entorno cultural, histórico y geográfico de Asturias: Se ha dedicado a la docencia en diversos Institutos de Bachillerato de Asturias, y de 2007 a 2009, fue vocal de la Comisión de Patrimonio Cultural del Principado de Asturias.

Ha escrito otras obras como ‘Un paseo por San Juan de Priorio-Las Caldas’, además de ser coautor de publicaciones sobre educación, geografía, historia, patrimonio artístico e histórico y el ferrocarril. También colabora habitualmente en el diario ‘La Nueva España’ y en la revista de la Asociación de Inspectores de Educación ‘Avances’.

El libro se puede adquirir en la web de la editorial Trabe.

El Museo del Ferrocarril de Cataluña cumple 30 años

Este museo cuenta con una de las más extensas colecciones de locomotoras de vapor de Europa

Este año, el Museo del Ferrocarril de Cataluña cumple su 30 aniversario en los antiguos talleres y depósito de locomotoras de vapor de Vilanova (Barcelona). Este museo tiene su origen en un congreso europeo de modelistas y amigos del ferrocarril, y un futuro en expansión gracias a la restauración dos nuevas naves y un proyecto innovador.

Este museo surge de la celebración del XIX Congreso de Modelistas Europeos del Ferrocarril y de Amigos del Ferrocarril (MOROP) en septiembre de 1972 en estos antiguos talleres y depósito. En estos encuentros anuales de los aficionados al tren en Europa, se presentaba, por aquello años, una representación de elementos del patrimonio del país en que se celebraban.

Para este encuentro, la comisión organizadora, formada por miembros de la antigua Asociación de Aficionados a los Ferrocarriles de Barcelona, hoy Associació d’Amics del Ferrocarril de Barcelona (AAFB), decidió reunir una colección de locomotoras de vapor y eléctricas de carácter histórico, con la idea de que la colección se pudiera conservar a su finalización.

Para la muestra, se montó una autentica operación de rescate de material en varios depósitos de vapor de toda España, lográndose “importantes capturas” en Cuenca, Ciudad Real, Bilbao, Valencia, Salamanca o Mora de Ebro, como decía el diario ABC por aquella época. Junto a los diversos modelos vapor, se exhibirían también alguna veterana locomotora eléctrica, coches de viajeros o el Tren del Centenario, construido en 1948 para rememorar el primer tren que circulación en la península ibérica.

Celebrado el congreso, los vehículos quedaron apartados y las edificaciones cerradas hasta que, en 1980, RENFE, la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Vilanova se interesaron en la definitiva creación de esta institución museística, que abriría parcialmente sus puertas en 1990. Tres años más tarde, RENFE encargó su gestión del museo a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, momento a partir del cual se abrió regularmente al público.

Una de las mejores colecciones de vapor
Este museo destaca por su amplia colección de vehículos, sobre todo, de 15 locomotoras de vapor, una de las más importantes que se conserva a nivel internacional. Entre ellas destacan la máquina más antigua en España, la 120-2112 ‘Martorell’; la locomotora con mayor esfuerzo de tracción, la Santa Fe 151F-3101, o la última que circuló con tracción vapor en España, la Mikado 141F-2348. También conserva la reproducción de la locomotora ‘Mataró’ y los coches que formaron el Tren del Centenario, que pone en marcha cada domingo.

También, cuenta con una mesa de enclavamientos Thomson Houston, construida en 1924 para gestionar el tráfico de la estación de Barcelona-Francia, o el puente de señales de la misma estación, además de una importante colección de elementos de infraestructura y superestructura ferroviaria.

Programa del aniversario
Para celebrar este aniversario, el museo ha planificado un completo programa de actividades, que se prolongará durante todo el año a través de una programación mensual.

Hoy mismo el escritor e ingeniero, Jordi Font-Agustí, imparte la conferencia ‘Las artes catalanas y la literatura en el ferrocarril. El 13 de febrero habrá un encuentro de Imagine Expréss, una competición sobre ideas a retos relacionados con el medio ambiente y la sostenibilidad.

El 8 de marzo, se lanzará DonaRail, un proyecto de divulgación e investigación del museo para dar visibilidad a las mujeres trabajadoras en el ferrocarril con la proyección de varios vídeos grabados a mujeres de diferentes generaciones y en diversas empresas del sector ferroviario. El 16 de abril, se presentará un libro sobre la red del ferrocarril de Barcelona de Lluis Ubalde y el 28, se firmará un convenio con el Museu de Història de la Inmigració e Cataluña.

Ya en mayo, los días 1, 2 y 3, se desarrollará un encuentro internacional de modelistas ferroviarios, y el 16, habrá un concierto inaugural del Dia Internacional de los Museos. El 16 de junio, se presentará las acciones en marcha para hacer un Museo del Ferrocarril accesible e inclusivo. Para julio, ha programado una exposición temporal de artistas de Vilanova ‘Propera parada: Art estació’ y una visita combinada a la colonia ferroviaria de Sant Vicenç de Calders.

El día grande de esta celebración será el 2 de agosto, en la que se pondrá disfrutar de la puesta en marcha de dos locomotoras de vapor y del pequeño automotor llamado Ou (Huevo) por la noche. Encuentro de jubilados ferroviarios. En octubre, se celebrará también el aniversario de la circulación del primer tren en la península ibérica. En noviembre se dará a conocer la recuperación completa de la Nave del Puente-Grúa y la unión con la Gran Nave, recientemente inaugurada.

Todavía quedan novedades en preparación, como una nueva maqueta con trenes Talgo, una exposición de cartografía o la programación visitas combinadas con los museos de Vilanova.

Futuro en expansión

Durante este 2020, el museo prevé la recuperación completa de la Nave del Puente-Grúa y su unión con la Gran Nave, así como el desarrollo del proyecto museográfico o el concurso de ideas arquitectónico para cubrir la parte descubierta de la Rotonda y proteger los vehículos que se encuentran en el exterior.

Réplica de la locomotora de vapor Mátaro, la primera que circuló por la península ibérica